domingo, 24 de noviembre de 2013

A la Vanguardia




Antoni Gaudí ser a la vanguardia. Fue una persona común y corriente que le daba pensamiento a las cosas más allá de lo que se nos presenta. La arquitectura es  literatura; es poesía, drama, tragedia y se debería interpretar asi mismo. Está de parte de cada uno desarrollar estas habilidades de análisis, síntesis y proyección. A medida que lo hagamos eso va a formar parte de nuestro estilo.

Ornamentación y diseño debe ser un proceso que va de la mano. No se debería empezar a diseñar un todo y al final empezar a pensar en los detalles. De hacerse de esta manera cuando ya la obra esté totalmente terminada no se va a poder leer como una unidad, se leería como un espacio con “cositas” puestas adentro. Por ejemplo el portón de la casa Guell, su mismo diseño es su ornamentación y su estructura. Esto significa que el diseño fue bien pensado.

Poder llegar a esa posibilidad de que la construcción sea su propia ornamentación debería ser la meta de todos. Debería ser algo a aspirar porque si un arquitecto llega a ese nivel de pensamiento eso significa que ha pasado por un largo trayecto. El uso de los materiales tampoco debería ser un impedimento. En cambio debería ser otra herramienta. Tomemos por ejemplo a Gaudí para manipular los materiales de construcción y llevarlos a su máximo límite. Desafiar sus propiedades y convertir en innovación.


Arquitectos y pensadores como él, historiadores han dicho que no vamos a volver a tener. Inclusive el legado que ha dejado es bien rico en cuanto a construcción y propuestas. Sin embargo no existen indicaciones de cómo es que las cosas se van a construir. La Sagrada Familia es un vivo ejemplo de su obra que al sol de hoy todavía no se ha terminado. 


Referencias:



  • J. Lahuerta (2010); Humaredas

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